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dissabte, 22 d’octubre del 2011

Lo bueno es ser perro

LO BUENO ES SER PERRO

Uno ha querido ser tantas cosas que no será... Hemos deseado se Shakespeare, por ejemplo, pero nos hemos vengado de no serlo leyéndolo. A uno le habría gustado escribir, pongamos, La Divina Comedia, pero hemos compensado la frustración de no hacerlo pasando varios domingos por la tarde entre sus páginas. No hay fracaso ni pérdida para el que no exista un alivio específico. Pero uno también ha querido ser su propio perro. Estos días, por ejemplo, cada vez que en el telediario aparecen los implicados en la muerte y desaparición de Marta del Castillo, uno desea ser su propio perro. Al mío le sienta el telediario como un ansiolítico. Es comenzar la enumeración de malas noticias y dormirse. Entonces uno va de la pantalla al perro, del perro a la pantalla y anhela la suerte del animal. Escuchas las declaraciones de Carcaño y Cia y es que no te apetece ya ni ser Truman Capote, aunque pudieras contarlo en otro A sangre fría que tuviera tanto éxito como el anterior. No, sólo quieres ser tu perro, que además es un chucho.

A ver dónde hay que firmar para convertirme en mi perro, al que saco a pasear por la mañana, al mediodía y por la noche, a veces en contra de su voluntad, incluso en contra de la mía. Pero nos viene bien a los dos. A él le ha recomendado pasear y hacer ejercicio el médico y a mí el veterinario, o al revés, ahora no caigo, el caso que mientras recorremos el parque tonificamos los músculos y la cabeza. No diré que respiramos aire puro, pues la contaminación, en mi ciudad (Madrid), ha alcanzado niveles mortales. Respiramos veneno en forma de partículas, pero también mi chucho es en esto afortunado pues a la altura de su cabeza la contaminación es menor que a la altura de la mía.

La tele y la atmósfera están envenenados y los consumidores de aquella y ésta, también. En cambio, observas a los perros jugar en el parque, bajo la mirada envidiosa de sus amos, y te das cuenta de que no hemos aprendido a desear. Ni bombero ni piloto ni astronauta ni actor ni cocinero vasco ni diseñador de moda... Lo bueno ahora mismo es ser un perro, a ser posible tu propio perro, para no pedirle favores a nadie.

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