TRADUCE ESTA PAGINA

Visites

Contadores Gratis
Contadores Web
contadores de visitas
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris prostitucion. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris prostitucion. Mostrar tots els missatges

dilluns, 28 de setembre del 2009

Cobardes

COBARDES

Reconozco a un cobarde a siete kilómetros porque soy uno de ellos. Por eso sé que el Congreso es cobarde y porque es cobarde no se ha atrevido a adoptar una postura clara frente a la prostitución. Cuando un diputado (o grupo parlamentario) dice que se trata de una cuestión «muy compleja» o «poliédrica», es un cobarde. Le da miedo tomar decisiones y en vez de luchar contra ese miedo, como es su obligación, acude al diccionario en busca de palabras con las que ocultar su susto. Cuando un diputado (o grupo parlamentario) asegura que la dicotomía regulación/prohibición no funciona, ese diputado está haciendo, además de una dejación de sus funciones, un ejercicio de cobardía. En otras palabras, sólo quiere salir del paso sin retratarse. Cobremos el salario, se dice, marchémonos a casa y mañana será otro día. Cuando un diputado (o grupo parlamentario) afirma enfáticamente que la única elección, en estos momentos, es combatir a las mafias, está diciendo una tontería tras la que se parapeta para no solucionar nada porque las soluciones (todas) le dan miedo. Cuando un diputado (o grupo parlamentario) evita decidir si los anuncios de prostitución deben o no deben prohibirse, es porque tiene la garganta seca del pánico que le da tomar partido. Cuando un Congreso al que se le ha encargado resolver una situación la deja como estaba por miedo a decir que sí o que no, ese Congreso es un cobarde.

¿A quién beneficia la cobardía de ese Congreso? ¿A las chicas que hacen la calle de forma voluntaria o no? ¿A los clientes que las contratan en contra de su conciencia o no? ¿A los transeúntes que salen a pasear al perro o a fumarse un cigarrillo y asisten de súbito a una felación? ¿A los niños que van al cole pisando preservativos? ¿Al conjunto de la sociedad, que asiste, perpleja, a unos debates absurdos que dejan todo como estaba? Nada de eso: la cobardía del Congreso hace un favor enorme a las mafias, porque donde las mafias se mueven como pez en el agua es en la alegalidad, en las situaciones que no son ni carne ni pescado, en la ambigüedad cobarde en la que el Congreso ha dejado el asunto. O sea, que el Congreso (cobarde, cobarde, cobarde) ha hecho una gran putada a las pobres chicas que tanto, dice, le preocupan.

divendres, 18 de setembre del 2009

Suciedad y pureza

SUCIEDAD Y PUREZA

Dado que llevamos siglos discutiendo sobre el asunto de la prostitución, estaría bien que fuéramos exponiendo algunas conclusiones. No podemos seguir dos mil años más dándole vueltas al tema porque igual se acaba el mundo antes. Lo mismo cabría decir de la adolescencia. Que sí, que no respetan nada, etcétera. Pues venga, seamos operativos y tomemos alguna decisión. Las prostitutas y los adolescentes no pueden seguir esperando otros dos mil años a que se nos ocurra algo para neutralizarlos, o para legalizarlos. A lo mejor tendríamos que prohibir la adolescencia y regular la prostitución. Un mundo sin adolescentes y con un sexo ordenado sería el paraíso. Ahora bien, si acabamos con los adolescentes y regulamos por fin el sexo, ¿qué nos queda? ¿Los impuestos, el Producto Interior Bruto, el calentamiento global? En los debates parlamentarios no se habla de prostitutas ni de adolescentes, por eso son tan aburridos. Si al menos arreglaran aquello de lo que hablan, tales debates estarían justificados, pero tampoco. El Congreso tiene la suerte de ser un servicio público, porque si dependiera de las audiencias ya lo habrían cerrado. Los periódicos, que están en el mercado y saben lo difícil que es ganarse un euro, critican en sus editoriales la misma prostitución que exaltan en las páginas de anuncios por palabras. Una cosa no quita la otra. Se da la circunstancia de que a veces, cuanto más beato es el periódico, más dura es la prostitución que anuncia. ¿Por qué? Porque pocas cosas venden más que esa combinación entre suciedad y pureza.

De los periódicos de ámbito nacional, el único que de momento ha renunciado a ganarse la vida haciendo la calle es Público. Curiosamente, es también el único de izquierdas. Quiere decirse que si los valores tradicionales no se pierden del todo, es gracias a los rojos. En la actualidad, resulta muy difícil ver a un rojo divorciado. En el PP, en cambio, parece lo normal. Claro que la derecha está viviendo ahora una especie de adolescencia tardía (fíjense en las pintas de Aznar). Por eso las revueltas adolescentes se dan en los barrios pijos en vez de en los obreros. A ver si estos chicos descubren ya el burdel y se desahogan de otro modo.