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dissabte, 14 de maig del 2011

Una idea

UNA IDEA

Algunos soldados de élite estadounidenses (y quizá del resto del mundo, no lo sé) tienen una forma de vida muy curiosa, pues no existen. Nunca se nos habría ocurrido la no existencia como una forma de vida, pero parece que sí, que se puede no existir y respirar al mismo tiempo. Estos soldados, entre los que se encuentra el que mató a Ben Laden, reciben una formación especial inexistente y cobran sueldos que no se reflejan en ninguna contabilidad. Obama ha condecorado o está a punto de condecorar a este comando oscuro con una distinción secreta, una distinción que en cierto modo no es una distinción, una medalla que no es una medalla, un trofeo que no es un trofeo. El asunto es muy sugerente, pues nos habla de una forma de éxito sin éxito.

Los SEAL (tal es el nombre de esta unidad de élite) no podrán contar ni a sus hijos nunca lo que han hecho. Llevemos esta curiosa fórmula a otros terrenos. ¿Se podría, por ejemplo, ser Belén Esteban sin necesidad de ser Belén Esteban? Hemos elegido a esta mujer como modelo de fama superlativo que muchos ciudadanos envidian. Naturalmente, no hay sitio para siete belenes esteban en Tele 5 ni en cualquier otro canal, lo que desde alguna perspectiva resulta muy frustrante. Si el modelo de éxito contemporáneo es la presencia televisiva a tope, condenamos a la inmensa mayoría de los contribuyentes a un estado permanente de frustración, sin paliativos. ¿Pero y si diéramos con la fórmula de ser Belén Esteban sin necesidad de ser Belén Esteban al modo en que los SEAL son héroes sin necesidad de ser héroes?

Imaginemos una Belén Esteban oscura, oculta, cuya vida estuviera marcada por una audiencia televisiva inversa. Cero audiencia, nadie sabe nada de ella, nadie la conoce del mismo modo que nadie conoce al célebre soldado que disparó contra Ben Laden. La tecnología inventada para usos militares llega a la vida cotidiana para solucionarnos los problemas diarios. El bolígrafo o el microondas, aparatos sin los que ya no podríamos vivir, proceden de la investigación castrense. ¿Por qué no intentar llevar ahora a la vida civil esta forma de fama sin fama de la que disfrutan los SEAL? Solo es una idea.

divendres, 13 de maig del 2011

Lorca

LORCA

De súbito, la realidad se rompe y deviene en un puzle. La olla exprés aparece en el pasillo; el bote de champú y el tubo de la pasta de dientes, en el dormitorio; las pastillas contra la tensión alta han viajado hasta el aseo de la entrada; la foto de la boda, enmarcada en plata, asoma por debajo del sofá; los libros han caído todos al suelo, mezclándose la poesía con la novela y la novela con el ensayo. Los volúmenes de la enciclopedia, que se encontraban en la parte más alta de la librería, han volado en distintas direcciones, quebrando la armonía del orden alfabético. En el interior de los armarios empotrados, los calcetines se han mezclado con las corbatas y los calzoncillos con las camisas. Los trajes, tras desprenderse de las perchas, permanecen amontonados en un rincón, como cadáveres al por mayor. Algunas lámparas aparecen medio desprendidas del techo y la nevera, que se ha desplazado hasta el tendedero con su carga de cervezas, yogures, huevos, pollo frío y alimentos ultracongelados, comienza a liberar una mezcla inquietante de líquidos. Si te asomas a la ventana, la calle parece también un tablero de ajedrez al que alguien hubiera dado una patada. Pedazos de acera en medio de la calzada y una espadaña rota junto a un automóvil volcado. Bicicletas mutiladas, motos que se de-sangran por una llaga abierta en el depósito del aceite. Las personas también han sido removidas de sus lugares naturales, arrancadas de sus costumbres, de sus hábitos. Son las piezas del puzle más difíciles de resituar, las que más duelen. El terremoto ha descolocado sus ideas, sus emociones, sus afectos, sus planes para el futuro, además de su memoria del pasado. Duermen donde no es, comen donde no es, deambulan por donde no es, y perciben todos y cada uno de los pensamientos que atraviesan sus mentes como una forma de metralla.

diumenge, 8 de maig del 2011

Historia y literatura

HISTORIA Y LITERATURA

Nadie se lo podía haber dicho mejor que Llamazares: «No le reconozco. No se puede asesinar premeditadamente, aunque sea a un terrorista. Señor presidente del Gobierno, no se puede violar el territorio de un país aunque sea para buscar a un terrorista. No se pueden eliminar pruebas, no se puede ejercer el escarnio con el cuerpo del terrorista asesinado de política antiterrorista». Lo que nos preguntamos es si Zapatero se reconoce a sí mismo. Quizá no: respondió a Llamazares que su posición era minoritaria en la comunidad internacional. En otras palabras, acudió para legitimar el crimen al aplausómetro. Es difícil caer más bajo. Con ese instrumento de medida, Hitler estaría en los altares. Al terminar la sesión, una periodista se acercó a la ministra de Defensa para preguntarle qué pensaba acerca de la tortura. Tras unos instantes de indecisión, dijo que se remitía a lo dicho por Zapatero, que no se había manifestado sobre el asunto, pero por si acaso. Tampoco Leire Pajín se atrevió a condenarla, por si acaso también.

La política del por si acaso nos sume en una gran inseguridad jurídica y moral (con perdón por acudir a la moral). El Zapatero de hoy no habría hecho regresar las tropas de Irak. Tampoco habría permanecido sentado frente al paso de la bandera de los EE UU. Zapatero, como el Universo, ha entrado, tras un período de explosión o ensanchamiento, en una era de implosión. Va encogiéndose física e ideológicamente, aunque a mayor velocidad que las galaxias. De aquí a un año puede quedar en nada y, lo que es peor, puede dejarnos en nada. Francamente, impresiona, sobre todo si nos remontamos al principio de los tiempos, a los orígenes, a aquel emocionante «no os defraudaré».

¿Se habrá defraudado a sí mismo? Ojalá, eso al menos, una vez fuera de la política (de su política), lo salvaría para la novela, lo convertiría en un personaje literario. Desde la literatura se entiende mejor el mundo que desde la historia. Señor presidente, ya que no podemos rescatarle a usted desde la historia, déjenos rescatarle (y rescatarnos de paso) desde la literatura. Desgárrese un poco, dude, sufra a la vista de todos por lo que fue y por aquello en lo que se va quedando. Construya un personaje digno de su caída. No nos decepcione una vez más. Gracias.

dissabte, 7 de maig del 2011

Matar y contar

MATAR Y CONTAR

No es fácil deshacerse de un muerto, aunque tengas jardín. Incluso cuando el ­muerto es imaginario, las dificultades para ocultarlo son enormes. Yo me paso la mitad de mis insomnios intentando deshacerme de cadáveres irreales porque yo, fantásticamente, mato mucho. Soy un criminal imaginario nato. Y mato bien, no por listo, sino por novelista. Como decía García Hortelano, para ser novelista no es absolutamente necesario ser tonto, pero ayuda bastante. Para matar bien (siempre imaginariamente) no es preciso ser superdotado. Basta con tener una mente novelesca y un poco de práctica. Yo no dejo huellas ni de ADN, mato con la cabeza tapada, para no perder ningún pelo, y con la garganta seca, para no dejar restos de saliva. Y el día antes de matar me hago un pilling ficticio para no perder ninguna escama en la escena del crimen.

El problema es deshacerse del cadáver. Olvídense del jardín: aunque haga usted el hoyo a las cuatro de la madrugada, siempre habrá alguien espiándole desde alguna ventana. El mundo de los insomnes es muy desconocido. Estos seres pálidos, con frecuencia demacrados, lo ven todo, lo saben todo, interpretan el movimiento más pequeño sucedido durante la noche. Está el método del descuartizamiento en la bañera. Pero dejas ADN del muerto por todas partes. Desde el descubrimiento de la genética, matar se ha puesto por las nubes. En cuanto a la cal viva, no funciona. A Lasa y Zabala los mataron auténticos profesionales y al general Galindo le cayeron ochenta o noventa años, ahora no recuerdo la cifra.

Al final, el procedimiento más seguro es el más simple: colocar a la víctima unos zapatos de cemento y arrojarla al mar. Es el método de la mafia y el del Gobierno de los EE UU. Bin Laden no aparecerá jamás. A estas horas, los peces se han comido ya las partes blandas de su cuerpo y acometen la tarea de acabar con las duras. Quiere decirse que la mafia y el Gobierno matan bien, entre otras cosas porque para matar de forma real tienes que ser listo. Pero la mafia y el Gobierno carecen sin embargo de temperamento novelesco. No saben contar la historia de un modo verosímil. En el momento de escribir estas líneas, Obama ha dado tres versiones diferentes del crimen. Y parece ­dispuesto a continuar.

divendres, 6 de maig del 2011

Pedro y Nopedro

PEDRO Y NOPEDRO

Hay un lío enorme respecto a cuándo el terrorismo de Estado es terrorismo de Estado y cuándo no. ¿Cómo diferenciar dos gotas de agua idénticas? Una pareja de amigos con gemelos lo ha resuelto maravillosamente llamando Pedro al niño que ha nacido primero y Nopedro al segundo. Si Nopedro pregunta de mayor por qué se llama de ese modo, le responderán con la evidencia de que él no es su hermano. Ya ven, solo hay que aplicar la lógica. Pero si Nopedro se casa y tiene gemelos, lo que es probable debido a su herencia genética, llamará Nopedro al primogénito y Pedro al segundo, con lo cual el nombre de Nopedro alcanzará la misma importancia que el de Pedro y tampoco sabremos cuándo Pedro es Nopedro y cuándo no.

La vida es cambiante, por eso resulta tan difícil educar a los niños. A ver cómo les explicas, por ejemplo, cuándo la presunción de inocencia está vigente y cuándo no. O cuándo el GAL es legítimo y cuándo hay que perseguir a sus autores. También la doctrina acerca de los criminales de guerra resulta muy ambigua. Hay criminales de guerra como Bush que no son criminales de guerra, de modo que si un comando de soldados iraquíes entrara en su casa y asesinara a su mujer, a sus hijos y a él mismo, la acción no sería calificada de un acto de justicia. No se habría "hecho justicia", como en el caso de Bin Laden. Cuando Felipe González declaró que había dudado si acabar o no de un bombazo con la cúpula de ETA, lo pusieron a parir los mismos que han celebrado el linchamiento de Bin Laden, porque el terrorismo de Estado de los GAL sí fue, durante un tiempo al menos, terrorismo de Estado. Del mismo modo, en fin, que para alcanzar la legitimación de un Pedro has de atravesar una temporada (o una generación) de Nopedro, ahora mismo, para alcanzar la condición de Obama, tienes que demostrar tus habilidades como Osama.

dilluns, 2 de maig del 2011

Divorcio económico

DIVORCIO ECONÓMICO

La hipoteca debería ser un sacramento. De hecho, imprime más carácter que el matrimonio. Tú puedes irte de casa, puedes mandar a tu cónyuge al cuerno, puedes volver a casarte y descasarte, pero el vínculo de la hipoteca no lo disuelve nadie. El mundo está lleno de ex-esposas y ex-maridos que no se ven jamás, que quizá se odian, que no se llaman por teléfono ni en Navidades. Pero la hipoteca los mantiene simbólicamente unidos casi hasta la muerte. El Tribunal Supremo, que es lo más que hay en tribunales, acaba de fallar que las parejas de divorciados pagarán la hipoteca a partes iguales. Hasta ahora, por lo visto, dependía del salario de cada cual o de las circunstancias personales de cada uno de los excónyuges, pero eso se ha acabado. Tú puedes ser más desigual que tu ex o tu ex más desigual que tú, pero a la hora de pagar la hipoteca no hay razas ni colores, se abona a escote y punto. Si la hipoteca se paga al 50%, lo lógico es que los ex-cónyuges habiten también la mitad de la casa. Ya hemos visto alguna sentencia en este sentido. Ahora bien, un piso se puede dividir a lo ancho o en sentido longitudinal. Cada alternativa tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Si lo divides a lo ancho, puede que el baño y la cocina queden del mismo lado, con las desventajas evidentes que eso implique para aquél al que le haya tocado la otra parte.

Conozco el caso de una pareja divorciada en la que ella le permitía usar el baño a él a cambio de que él le dejara usar a ella la cocina, pues las dos estancias habían caído en territorios separados. Se estableció para ello en el pasillo una servidumbre de paso a lo largo de la cual estaba prohibido colocar muebles u objetos que entorpecieran la circulación. En principio parece más lógico establecer un corte longitudinal, de modo que cada uno de los ex-miembros de la antigua sociedad conyugal pueda disfrutar de la mitad de todas las dependencias. En fin, no somos nadie para dar consejos, que cada uno se arregle como pueda. Sólo pretendíamos señalar el carácter indisoluble del vínculo hipotecario. Lo que el banco unió, que no lo desuna el hombre. Ahora deberíamos inventar una nueva clase de divorcio por la que uno quedara liberado también de esa pesada carga. No será fácil tratándose de un vínculo establecido por su santidad, la banca.

diumenge, 1 de maig del 2011

Un artilugio místico

UN ARTILUGIO MÍSTICO

En Bombay, donde todos los días abren algo, acaban de cerrar la última fábrica de máquinas de escribir del mundo. Se acabó, se cierra un ciclo, desaparece un universo, muere un artefacto que ha durado menos que el lápiz, que la pluma estilográfica, que el bolígrafo.

Nunca se fabricaron tantos bolígrafos como ahora. Apenas tuve relación con la máquina de escribir, tan mitificada por mis contemporáneos. Me parecía un armatoste excesivo. Y ponía entre la cuartilla y yo una distancia insalvable. Escribí con Bic negro punta fina hasta que me pasé al ordenador portátil, que siempre me pareció un medio caliente. Por si fuera poco, el portátil se puede cerrar, como las cajas de puros vacías de mi infancia, donde guardaba los secretos de entonces, que son los de ahora. Compraba estas cajas a la estanquera de mi barrio, por 20 céntimos, y fabricaba con ellas pequeños muebles llenos de huecos secretos.

Mis primeras novelas están escritas a mano. Hacía tres borradores antes de pasárselas a un mecanógrafo que me cobraba a tanto el folio. El hombre trabajaba por las mañanas en Correos y era un novelista frustrado.

No comprendía que yo, sin saber escribir a máquina, lograra publicar. Confundía, como señalaba no me acuerdo quién, la escritura con la mecanografía. Siempre me produjo una aversión no confesada la Hispano Olivetti de mi padre, que se utilizaba sólo para hacer facturas. Una vez, de adolescente, intenté escribir con ella un poema y me salió una multiplicación. En las películas de periodistas las máquinas de escribir aparecían como verdaderos fetiches.

Curiosamente, no comencé a escribir para los periódicos hasta que en las redacciones entró el ordenador, al que desde el principio sentí como un cómplice.

Con la máquina de escribir nos ha ocurrido lo que con el fax, que habiéndola visto (casi) nacer, hemos asistido a su funeral. Al contrario que el lápiz o la pluma (no digamos el bolígrafo) ha sido un paréntesis en la historia de la escritura. No sé si tiene algún significado que su óbito se haya producido en Bombay, donde mueren los místicos de Occidente. En todo caso, jamás comprendí la mística de ese artilugio al que mi padre dedicaba más cuidados que a mí.