TRADUCE ESTA PAGINA

Visites

Contadores Gratis
Contadores Web
contadores de visitas
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris dictadura. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris dictadura. Mostrar tots els missatges

dijous, 23 de setembre del 2010

Violar sin placer

VIOLAR SIN PLACER

El general Videla ha declarado ante el tribunal que le juzga que los militares argentinos, durante la represión, fueron crueles, pero no sádicos. Lo que diferencia al cruel del sádico es que el último disfruta con lo que hace. El matiz está bien traído, pero pone los pelos de punta a cualquiera.

Si lo hemos entendido bien, lo que el militar argentino ha querido decir es que cortaban las manos a los detenidos, sí, pero sin ganas, a la fuerza, como el que lleva a cabo un cometido desagradable. Ha querido decir que introducían repetidamente la cabeza del preso en un cubo lleno de mierda sin obtener de ello otro gozo que el del deber cumplido. Ha querido decir que desnudaban a sus víctimas y les aplicaban electrodos en los genitales de mala gana, como si cada vez que se producía la descarga eléctrica se les pusiera mal cuerpo. Ha querido decir que violaban a las presas porque era lo que mandaban las ordenanzas, pero que mientras las penetraban violentamente sufrían infinito. Ha querido decir que arrancaban los bebés del vientre de sus madres y se los entregaban a sus compañeros de armas estériles como el que ficha al entrar en la oficina.

Con la misma actitud de fastidio laboral, asesinaban luego a esas madres y las hacían desaparecer. Ha querido decir que colgaban de los dedos de los pies a los cautivos con la actitud artesanal del que aprieta una tuerca, y sin dejar de mirar la hora, para ver si terminaba la jornada laboral y podían dedicarse por fin a hacer el bien.

Ha querido decir…

¿Se pueden realizar a disgusto todas esas barbaridades? Para qué vamos a engañarnos: no. Es imposible sacar los ojos a un semejante, o arrojarlo vivo al mar desde un helicóptero, con la frialdad de un burócrata que trabaja en régimen de jornada partida. No hay posibilidad alguna de arrancar las uñas a una adolescente embarazada sin sentir placer. Resulta inviable de todo punto asesinar a un niño delante de su madre si los gritos de dolor de ambos no te excitan. Quiere decirse que el general Videla miente, pero miente en su contra. ¿Por qué? Porque da más miedo un tipo capaz de llevar a cabo todas esas atrocidades sin sentir ninguna complacencia que sintiéndola.

dissabte, 15 d’agost del 2009

Pasa con la edad

PASA CON LA EDAD

Como Aznar es un amante furioso de la libertad, un día le preguntaron qué hizo durante el franquismo y dijo que estudiar. Al hombre le sublevaban ya entonces las dictaduras, pero no iba a descuidar sus oposiciones a inspector de Hacienda para impedir unos crímenes de nada. Entre conseguir un puesto de funcionario y derrocar a un dictador, siempre hay que quedarse con el sueldo seguro, que la vida da muchas vueltas. Pero aquella pasividad de su juventud dejó en él una frustración de la que se vengó en su madurez. Se trata posiblemente del hombre que más veces ha pronunciado la palabra democracia y que con más ahínco ha perseguido a los tiranos. Es verdad que al mismo tiempo de luchar a brazo partido por la libertad ha permitido que Fraga Iribarne, cómplice del terrorista Francisco Franco, se encarame a la presidencia de su partido. Pero eso es por torpeza. No da más de sí el hombre. A veces, entre el cultivo de los abdominales y el del encéfalo se produce una incompatibilidad que cada cual resuelve como puede.

Todos los que en el PP tienen edad para haberse enfrentado a la dictadura de Franco estaban preparando oposiciones y no tuvieron tiempo de decir esta boca es mía. Se quedaron frustrados, pues. Ahora bien, como hay una ley inexorable según la cual el que no la corre de joven la corre de viejo, están aliviando ahora aquella herida antigua. El mismo Arenas acaba de decir (de gritar más bien) que solamente en las dictaduras se persigue a la oposición con fiscales y policías. El pobre hombre no ha caído en la cuenta de que en las dictaduras no existe la oposición. Pero no se trata de ser exactos, sino de derrocar una dictadura imaginaria antes de morir. No se rebelaron en su día contra los grises ni contra el aparato franquista ni contra los curas ni contra sus papás, pero han dicho hasta aquí hemos llegado.

Y hasta aquí han llegado. Como cualquier chaval de botellón que se precie, insultan a la policía (todos unos corruptos), a los fiscales (unos sinvergüenzas), a los jueces (unos correveidiles) y quizá cuando llegan a casa telefonean a sus ancianos padres para llamarles carcas. No preocuparse, se pasa con la edad.