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dilluns, 27 de juny del 2011

Certificados de pobreza

CERTIFICADOS DE POBREZA


Tony Blair ganó el año pasado, a base de influencias, 28 millones de euros. Es una cifra mareante sin necesidad de traducirla a pesetas (no digamos a dracmas). Para la mayoría de la gente, ser rico consiste en no verse obligado a comprobar, a final de mes, si tiene o no tiene dinero en la cuenta para pagar la luz o el colegio de los niños. Tony Blair, con tales ingresos, podría pasarse varias vidas humanas, incluso varias vidas animales, sin revisar la suya. Parece, sin embargo, que el hombre está muy angustiado frente a la posibilidad de arruinarse. El otro día intentó cobrar 11 euros a cada uno de los niños que acudieron al cumpleaños de su hijo. No parecía mucha pasta si tenemos en cuenta que los llevaba en autobús hasta su casa (un palacio) y que luego les invitaba a merendar, pero era demasiada si consideramos lo que el tipo es capaz de producir en un año. Con ese arranque de tacañería, tampoco es difícil imaginar que la merienda consistiría en yogures caducados y galletas húmedas. Es lo que tiene ser amiguito de los Blair.

¿Qué pasa por la cabeza de un multimillonario que intenta hacer negocio con el cumpleaños de su hijo? Un hombre que comete una fechoría de ese calibre es capaz de los actos más viles que quepa imaginar. De hecho, hace poco anduvo por aquí presentando una especie de autobiografía y se mostró muy partidario de sí mismo y de las decisiones tomadas durante su mandato, la de arrasar Iraq entre otras. La gente de este tipo es muy cruel con los demás. El fanático de su propia persona viene a ser una especie de nacionalista radical de sí mismo, de su cuerpo, su casa, su jardín y su cuenta corriente. Sólo a un nacionalista radical de su cuenta corriente se le ocurriría hacer números para calcular el precio del cumpleaños de su hijo.

Estos nacionalistas son en realidad psicópatas incapaces de ponerse en el lugar del otro, incluso del propio hijo. Por fortuna, no es el caso de Blair, que cuando saltó a la prensa lo de los 11 euros, con el escándalo consiguiente, se ofreció a pagar de su bolsillo la entrada de aquellos niños cuyos padres tuvieran dificultades económicas. Suponemos que les pediría un certificado de pobreza.

diumenge, 26 de juny del 2011

No pasa nada. ¿O sí?

NO PASA NADA. ¿O SÍ?

Se llama «deuda indigna» a la que se produce cuando el prestamista sabe que el hipotecado no podrá saldarla. Quiere decirse que no merece ser devuelta. También es nula de derecho la conocida como «deuda odiosa», que es la que un banco otorga a un gobierno ilegítimo. Decimos esto porque, pese a ser evidente, se habla poco de ello. Hasta el estallido de la crisis, los bancos produjeron deuda indigna por un tubo. Un capitoste de la central telefoneaba a un director de sucursal y le decía:

–Muchacho, tienes que conceder cien préstamos hipotecarios antes de enero, de otro modo nos quedamos sin las recompensas de fin de año.

El director de la sucursal se apostaba a la puerta del banco y, en una especie de atraco inverso, invitaba a entrar al primero que pasaba. Aunque el primero que pasaba ganaba 1.000 euros al mes, el ejecutivo le convencía de que podía meterse en un préstamo de 850.

–Dé usted una vuelta por el barrio, busque un piso que le guste y nosotros le prestamos el dinero para que se lo compre.

–Pero oiga, si solo gano 1.000 euros.

–Mil euros son una fortuna, hágame caso, no pierda por timorato la oportunidad de su vida.

La casuística es abundante. Pese a que ya entonces el Banco de España avisaba un día sí y otro también de que la vivienda estaba sobrevalorada en no menos de un 30%, los bancos privados efectuaban tasaciones disparatadas.

–Si usted no puede hacer frente a los plazos –informaba el ejecutivo bancario–, no pasa nada. Vende el piso por un 20% más de lo que le costó y todavía se gana un dinero. Se lo quitarán de las manos. No pasa nada.

Sí pasaba. Está pasando ahora y no sabemos cuánto durará la procesión. La deuda privada tiene el tamaño de un tsunami, que aún se encuentra en fase de coger carrerilla para inundarnos a todos. Gran parte de los indignados del movimiento 15-M pertenecen seguramente a familias sometidas a deudas indignas. Tales deudas se deberían revisar porque, como las odiosas, no obligan o no deberían obligar al deudor.

dissabte, 25 de juny del 2011

Un secreto personal

SECRETO PERSONAL

En una especie de concurso acerca de las palabras más bellas del español, ha ganado Querétaro, cuyo significado muy pocas personas conocían. Por lo visto, es el nombre de un Estado de México y, etimológicamente hablando, significa «isla de salamandras azules», «lugar de reptiles», o «lugar de piedras», según las fuentes a las que se acuda. La votación ha sido promovida y controlada por el Instituto Cervantes. Creo recordar que el año pasado se llevó a cabo sin control y salió o estuvo a punto de salir «república», lo que en una monarquía podría resultar contradictorio. Imagínenselo ustedes al revés: que la palabra más hermosa, para los ciudadanos de una república, fuera monarquía. Es como si el término preferido de un pescadero fuera carne, o viceversa, o el de un poeta fuera novela, o al revés. Este año no ha habido sorpresas porque se ofreció al público votante una serie de palabras finalistas entre las que no encontraban ni caca ni culo ni pis ni, por supuesto, república.
La sorpresa ha sido que saliera una palabra de significado ignoto, con perdón, como si los internautas (se votaba a través de la Red) hubieran primado la forma sobre el contenido. Querétaro es esdrújula (una rareza) y aliterativa (dos rarezas). Además, como señalaba su patrocinador, Gael García Bernal, contiene una «u» muda, que le añade un punto de misterio. Todo, excepto su significado, parecía conspirar, en fin, a favor del término. Si ustedes creían que el significado de una palabra era su sustancia, estaban equivocados, ya lo ven. Querétaro ha ganado por su musicalidad, por su ritmo, también, piensa uno, por su antigüedad. Dices Querétaro y parece que has alcanzado las raíces de la historia natural, como cuando dices dinosaurio o pleistoceno. Tiene un sonido arcaico. Cada vez que la pronuncio me viene a la memoria la vieja tortuga de mi estanque (un quelonio, por cierto, maravilloso término también). Quizá, aun sin conocer su significado de manera consciente, la palabra Querétaro evoca significados inconscientes. Es posible que sepamos lo que quiere decir sin necesidad de saberlo. Yo supe lo que significa antiflogístico desde que tropecé con ella, de niño, en un prospecto médico. Pero no esperen que se lo diga, es un secreto personal.

divendres, 24 de juny del 2011

Falsos cálculos

FALSOS CÁLCULOS

La "estructura de la deuda", he ahí una expresión nueva, al menos para mí. Resulta que una hipoteca bien estructurada es un cuerpo dotado de volumen, de espesor, de vísceras, de flujos y reflujos. Mis deudas, pocas y de escasa entidad, han sido siempre filiformes: equis euros (pocos) al mes durante equis meses (bastantes). Y todo ello por miedo a no ser capaz de devolver lo comprometido. No negaré sin embargo que estuve, como muchos hombres y naciones, a punto de caer en esa suerte de ruleta rusa consistente en jugar a los préstamos. Fue hace años, en los tiempos de la prosperidad-burbuja, cuando un empleado de la sucursal de mi banco me preguntó muy serio cuál era mi "capacidad de deuda". Aquello sonaba muy importante para quien solo había soñado con alcanzar cierta capacidad de ahorro. Ese mismo empleado, tras analizar mis ingresos, dedujo que mi capacidad de deuda era altísima, más de lo que yo habría podido imaginar. El problema era que sus cálculos estaban basados en un optimismo insensato respecto al futuro. ¿Y si cojo una enfermedad?, pregunté en voz alta, a lo que el hombre respondió con una mirada de censura, como si se encontrara frente a un cenizo. ¿Y si un día me levanto de la cama y resulta que no me funcionan los neurotransmisores?, pensé entonces para mis adentros. Me dio miedo, en fin, endeudarme y abandoné la sucursal bajo la mirada compasiva de aquel bancario que me hizo sentir como si no fuera un hombre de mi tiempo. Bueno, pues ahora resulta que aquella "capacidad de deuda" era falsa, claro, como la de Grecia, la de Portugal y quizá la de España. De haber caído en la trampa que me tendía el banco, hoy estaría "estructurando" mi deuda, es decir, desestructurando mi vida. Me salvé siendo de letras. ¿Cómo es posible que los Gobiernos, todos de ciencias, nos hayan conducido a esta situación?

Misterios de la vida y de la muerte

MISTERIOS DE LA VIDA Y DE LA MUERTE

Jueves. Corro detrás del autobús y lo pierdo. No estoy en forma, no volveré a estarlo nunca más. Ya en mi despacho, frente al ordenador, corro detrás de una idea y la atrapo. Una cosa por otra. El consuelo es la cabeza. ¿En qué consiste estar bien de la cabeza? En recordar y asociar. En abrir el periódico y seguir el relato de la actualidad, aunque no te interese. En comprender que entre la noticia publicada en la página dos y la publicada en la página cuarenta hay un hilo secreto que las une.

Viernes. Resulta que unos investigadores de la Universidad del Sur de California han hecho un ensayo con ratas a las que quitan y devuelven la memoria como el que apaga y enciende una luz. Imagino que los seres humanos dispusiéramos de un interruptor semejante.

—Voy a desconectarme un poco –diríamos en casa, e inmediatamente nos quedaríamos en blanco.

No sabríamos quién es esa señora que tenemos delante ni esos niños, no sabríamos cómo se llega al dormitorio o al cuarto de baño. No sabríamos tampoco quién es ese señor que nos mira desde el espejo. Pasado un rato, un ser querido volvería a activar el interruptor y seríamos de nuevo los de antes. Pero qué descanso ese paréntesis en medio de nosotros mismos, ¿no?

Sábado. Telemadrid, que comete una fechoría tras otra, ha ilustrado con imágenes tomadas de las revueltas griegas una noticia relacionada con el movimiento 15-M. Pillados los responsables con las manos en la masa, han reconocido el “error”, añadiendo que da lo mismo, porque el fondo de la noticia es verdadero. No sabemos si al aludir al fondo de la noticia se refieren al culo de la misma, ignorábamos que las noticias tuvieran boca y ano, pero es lo mismo que si para ilustrar una noticia relacionada con Esperanza Aguirre sacaran en pantalla a doña Rogelia.

Aunque el nivel intelectual sería el mismo, quedaría feo, tendencioso y profundamente antiperiodístico. Por cierto que Carod Rovira acaba de criticar también a los acampados de la plaza de Cataluña, en Barcelona, porque no escriben las pancartas en catalán y porque se indignan en castellano. También les ha dicho que en vez de hacer pis en el parque deberían “mearse” en España. Los indignados, en fin, son blanco de críticas de todos los colores. Si Telemadrid viene a reprocharles que no sean griegos, para adaptarse a la imagen que de ellos tiene la TV de Aguirre, Carod les echa en cara que no sean suficientemente catalanes para ganarse el derecho a protestar (y a mear). Por fortuna, ellos van a lo suyo y el movimiento continúa.

Domingo. Me llama por teléfono el hijo adolescente de unos amigos de toda la vida a los que no veo desde hace tiempo. El chaval me cuenta que sus padres se han separado.

—No sabía nada –digo.

—No se lo han dicho a nadie –dice él.

Conozco a este chico desde que nació, lo he tenido en mis brazos y todo eso. Pero me pregunto para qué me llama.

—Te lo digo –añade como si escuchara mis pensamientos– por si me puedo ir a vivir unos días a tu casa. Es que estoy enfadado con los dos.

Dudo unos instantes, porque me parece que me estoy metiendo en un lío. Al final, digo que sí, claro, que mi casa es la suya y queda en que se presentará en una hora. Pasa esa hora y no llega. Pasan dos y tampoco. Tres y no aparece. Empiezo a preocuparme como si fuera su padre. Como su número de teléfono ha quedado registrado en la pantalla del mío, le llamo varias veces, pero está apagado o fuera de cobertura. No me importa que el móvil esté apagado o fuera de cobertura, pero sí que lo esté el chico. A las dos de la madrugada, cansado de esperar, me voy a la cama, pero duermo mal y sueño que llaman al timbre de la puerta. Al día siguiente, tras intentar localizarlo de nuevo, llamo a su padre. Le cuento lo ocurrido y me dice que no se han separado.

—¿Entonces? –pregunto.

—No tengo ni idea –dice él–, el chico está en su cuarto, durmiendo, porque ayer llegó un poco tarde.

Observo, por el tono de mi amigo, que piensa que me he vuelto loco. Su hijo jamás haría eso.

Quedamos en comer un día y nos despedimos con un abrazo. Misterios de la vida (y de la muerte).

dilluns, 20 de juny del 2011

Todo es muy confuso

TODO ES MUY CONFUSO

Juan Rosell, presidente de la patronal CEOE, es un constructor de frases. Ahí va una:"Los empresarios tienen pánico a contratar". Ahí va otra: "Me gusta la música de la reforma laboral". No sabemos cómo es esa música, que sólo él escucha, pero a juzgar por lo que conocemos de la letra, debe de ser muy parecida a la de los cánticos espirituales, es decir, la que utilizaban para trabajar los esclavos negros de Norteamérica. La música que Juan Rosell escucha (y que no parece una alucinación auditiva) es pues una work song de aquellas con las que se aliviaba la monotonía y la dureza del esfuerzo físico que significaba picar piedras con grilletes.

Ninguna persona común conoce la legislación laboral, pero todas las personas comunes trabajan o aspiran a trabajar. Quien haya telefoneado a una ETT en busca de curro, sabrá que hay más modalidades de contrato laboral que posturas en el Kama Sutra. Hay contratos de tres horas, de dos, de una, incluso de ninguna. Hay contratos de sábado y domingo, de lunes por la tarde, de miércoles por la mañana. No conocemos la legislación laboral, en efecto, pero estamos rodeados de gente que trabaja o aspira a trabajar. Tenemos hijos o sobrinos en paro o con trabajos basura. Sabemos que hay personas dispuestas a dejarse emplear en condiciones de cántico espiritual negro. Si los empresarios tienen pánico a trabajar, los trabajadores tienen horror a no ser contratados. Un mileurista, que hace apenas tres o cuatro años era un paria, en la actualidad es un privilegiado. Quiere decirse que la clase media, argamasa que articula a los distintos sectores sociales, está enflaqueciendo de un modo alarmante.

No conocemos la legislación laboral, pero llevamos muchos años ganándonos la vida y tenemos familia que aspira a ganársela. Por eso mismo, porque nos sobra experiencia, nos cuesta imaginar una legislación laboral más flexible que aquella con la que ahora nos contratan y nos descontratan, nos piden y nos despiden. De hecho, muchos de estos contratos son auténtico papel mojado. Tampoco conocemos, por cierto, las normas del parchís, pero sabemos jugar al parchís, y bien. De manera que todo esto de la reforma es muy confuso.

Una esponja onírica

UNA ESPONJA ONÍRICA

Viernes. Las autoridades alemanas llegaron a recomendar a los católicos no comulgar, por si la hostia pudiera ser la transmisora de la E. coli. Qué duro, ¿no? A menudo, los temperamentos sensibles se preguntan por qué Dios permite el dolor, por qué el hambre, el crimen, el metacrilato… Cada creyente tiene una buena pregunta para Dios. Salieri no comprendía por qué Dios le había dado más talento a Mozart que a él. Mozart era un idiota, un niño grande, un inconsciente. Salieri era, en cambio, un tipo sensato, algo obsesivo, como todos los tipos sensatos y de comunión diaria. Le gustaba además la música sacra. Si los escritores creyeran en Dios, cada uno le echaría en cara no haber nacido Shakespeare. La ventaja de ser Shakespeare es que eres al mismo tiempo Stephen King. Shakespeare y los escritores lo quieren todo: la fama, la popularidad, la pasta, y hasta la E. coli, para poder contarlo. El caso es que las autoridades alemanas recomendaron no comulgar. Para quien no lo recuerde, la hostia consagrada es literalmente el cuerpo y la sangre de Cristo. Literalmente, insistimos, no a modo de metáfora y demás zarandajas retóricas. Literalmente. Este fue uno de los grandes enigmas de mi vida, que aquel pedazo de pan ácimo (ácimo, una de mis primeras esdrújulas) fuera en realidad un cuerpo, con todas sus extremidades y todas sus vísceras y toda su sangre. Recuerdo habérselo preguntado al cura manoseador más de una vez:

—¿Pero cómo va a ser un cuerpo si la hostia es blanca y pequeña?

—Lo comprenderás cuando la veas con los ojos de la fe.

Nunca tuve tanta fe como para tragarme el misterio, aunque me pasé la infancia comulgando (con ruedas de molino). Y bien, Dios no solo permite el hambre y el metacrilato en el mundo, sino que además, a través de la hostia, transmite una enfermedad intestinal. ¡Dios como bacteria!, ¡qué fuerte! Por fortuna, el consejo de no comulgar se levantó enseguida, porque los científicos echaron la culpa a la soja, creo. En el momento de publicarse estas líneas puede haber cambiado todo de nuevo. La E. coli es astuta y atea como ella sola.

Sábado. Hablando de Dios y de Cristo, resulta que Cotino, actual presidente del Parlamento valenciano, se llevó un Cristo de su casa para jurar el cargo. Fue un acto pintoresco, parecía la obra de teatro de un sacrílego, nos vino a la memoria aquella pieza titulada Me cago en Dios, que tanto revuelo mediático organizó en su día. Lo de Cotino, Camps y demás imputados resultó más blasfemo, si cabe, pero no hubo protestas de los sectores ultrarreligiosos. Ni siquiera el obispado pareció molestarse. El obispado, cuando se molesta, hace un comunicado y todavía lo estamos esperando. ¡Mira que meter a Dios en ese nido de corrupción…!

Domingo. Leo un artículo según el cual se siguen buscando alimentos que adelgacen. Ahora hablan de la “grasa parda”, probada eficazmente en ratones. La “grasa parda” es algo así como la “materia oscura”, que no se ve. El 90 por ciento del universo es materia oscura. Si lográramos que el 90 por ciento de nuestro cuerpo fuera “grasa parda”, seríamos sílfides. Está bien por un lado, pero da lástima por otro. Comer sin engordar es como escribir sin publicar. Cuando hayamos logrado introducir la “grasa parda” en nuestra dieta, nos arrepentiremos, tiempo al tiempo.

Lunes. Ayer me tomé una pastilla para dormir y he soñado que conocía a una mujer con la que me casaba y llevaba una vida paralela a la de la vigilia. No nos faltaba nada de lo que debe tener un matrimonio, incluido un álbum fotográfico que ella ordenaba minuciosamente los sábados por la tarde. Después de desayunar, todavía sugestionado por el sueño, cogí al azar uno de mis álbumes, me puse a hojearlo y cuando había pasado siete u ocho páginas tropecé con la mujer del sueño. Estaba en una fotografía antigua de Venecia en la que aparezco en el Puente de los Suspiros. Detrás de mí, en un segundo plano, pero suficientemente enfocada, aparece esa mujer. Parece una turista americana o así. Misterio.

Martes. Intento soñar de nuevo con mi esposa onírica, pero no me sale y me levanto de la cama triste. Cabizbundo y meditabajo, que decía el otro.