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divendres, 10 de juliol del 2009

Qué mundo

QUÉ MUNDO

Cada país tiene la excepción cultural que se merece. La nuestra son los toros. Usted no puede colgar a un galgo de la rama de un árbol, dejando que sus patas traseras queden a cinco centímetros del suelo, obligando al animal a "teclear" en busca de tierra firme, porque lo prohíbe la ley. Y lo prohíbe pese a que si se le colocara debajo una máquina de escribir, podría alumbrar un poema dadaísta fabuloso mientras se asfixia. Pero un poema, por bueno que sea, no compensa. Una corrida de toros, en cambio, sí, aunque sea mala. De acuerdo en que al toro se le humilla más que al galgo, y durante más tiempo (banderillas, puya, estoque...); de acuerdo en que mientras sangra por la boca ha de sufrir los aullidos de placer del respetable (es un decir); de acuerdo en que le cortan las orejas y el rabo. Pero el resultado artístico consuela de toda esa barbarie, y de ahí la excepción.

Cada país tiene también la norma política que se merece. Rita Barberá acaba de proclamarla desde la falla moral en la que vive. Todos los políticos somos iguales, todos recibimos regalos, todos nos relacionamos con el hampa, todos tenemos amiguitos del alma en los bajos fondos. Dado que con estas palabras venía a confirmar que Camps no ha pagado los trajes que jura haber pagado, cabe deducir también que todos mienten. Pero mienten con tanta gracia y con tanta intención que la falla valenciana que forman entre la alcaldesa, el citado Camps y el inenarrable Ricardo Costa merecería ser salvada de la quema. Y de eso se trata a fin de cuentas. Camps está a salvo ya: si prospera su recurso, porque ha prosperado su recurso; si no prospera, porque quién no se han corrompido un poco a lo largo de su vida. Falta por saber qué le han regalado a Barberá sus amiguitos del alma y por qué el galgo dadaísta no se incluye en la excepción cultural. Qué mundo.

Proporciones

PROPORCIONES

No tenemos ni idea de la relación existente entre los servicios secretos y la vida cotidiana, pero si el aleteo de una mariposa aquí puede provocar un terremoto allá, cualquier cosa es posible. El bolígrafo, sin el cual yo no podría vivir, fue en principio un invento destinado a los servicios secretos, lo mismo que el tubo de la pasta de dientes. El caso es que durante las últimas semanas nos hemos levantado y acostado con noticias relacionadas con el CNI o Centro Nacional de Inteligencia. La inteligencia española tiene una desventaja respecto a la de otros países y es que aquí el único espía al que conocemos es Perote. Da un poco de risa asociar el término inteligencia a ese coronel de infausta memoria, pero las cosas son como son. Yo escucho la palabra espía y veo el rostro de Perote. A veces veo también el de Roldán, al que los servicios secretos fotografiaron en calzoncillos, rodeado de chicas, cuando era director general de la Guardia Civil.

Vida cotidiana y noticias de prensa, decíamos. Acaba de salir una pastilla que alivia los problemas de la eyaculación precoz. Ahí tenemos una noticia cuya relación con lo cotidiano es evidente. Quizá el Priligy (buen nombre, sí señor) lo hayan inventado los servicios secretos norteamericanos, para que sus agentes no hicieran el ridículo al llevarse a la cama a algún pez gordo. No importa. Como si lo ha inventado un sargento de caballería. El Priligy, del que ahora hacemos tantas bromas, está condenado al éxito, igual que la viagra. Lo malo es que no te lo dan sin receta, aunque tengas mucha prisa. Quiere decirse que entre que pides hora (al urólogo, supongo), te acercas a la consulta, haces cola, te dan la receta, vas a la farmacia, llegas a casa y te tomas el Priligy con un vaso de agua, puedes haber eyaculado (prematuramente) siete veces, sobre todo si te tratas con viagra. Eso hay que arreglarlo, para evitar la paradoja.

En todo caso, que es a lo que uno pretendía llegar, un periódico que sólo publicara noticias relacionadas directamente con la vida cotidiana sería un éxito. Sería un éxito un periódico en el que, simplemente, hubiera una proporción adecuada entre el tamaño de la noticia y lo que nos ocurre a usted y a mí. A ver si lo inventan.

dimecres, 8 de juliol del 2009

Identidad y sardinas

IDENTIDAD Y SARDINAS

Según Brenda McCowan, veterinaria de la Universidad de California, un delfín sabe quién es cuando se mira en el espejo. Lo leí hace poco en una entrevista que hicieron a la delfinóloga en La Vanguardia y me quedé atónito. De modo que a un delfín le pones un espejo delante y se dice mira, ahí estoy yo. A lo mejor, saca la lengua también, para ver si la tiene sucia, y se quita un par de espinillas. De los delfines llevamos años afirmando unas cosas increíbles. Tan pronto curan enfermedades mentales como poseen un lenguaje dotado de una sintaxis complicada. Ahora resulta que tienen una subjetividad y que por lo tanto saben quiénes son. De saber quién es uno a inventar el carnet de identidad no hay más que un paso. Y es lógico, si yo sé que soy Ricardo Pérez Gutiérrez, lo lógico es desear que figure por escrito. Si además de ser Ricardo Pérez Gutiérrez, he estudiado arquitectura, quiero que debajo de mi nombre figure mi profesión. Y si estoy casado y tengo hijos, lo normal es que aspire a poseer también un libro de familia. Una cosa lleva a otra.

Saber quién eres cuando te miras en el espejo conduce a tomar decisiones capaces de cambiar tu vida y la de tu entorno. De hecho, si no hubiéramos inventado los espejos, el mundo sería diferente. Cuando Narciso se miró en las aguas del río y se enamoró de sí, comenzó un proceso que nos ha conducido, sin ir más lejos, a inventar los parques zoológicos. Una de las atracciones de más éxito en estos parques es la de los delfines amaestrados, a quienes obligamos a hacer unas tonterías increíbles a cambio de una sardina. Si los delfines supieran lo humillante que es hacer piruetas fuera del agua a cambio de una sardina, renunciarían a la sardina. Es muy difícil mirarse en el espejo después de haberse ganado la vida de ese modo.

Quiere decirse que si los delfines supieran de verdad quiénes son cuando se miran en el espejo, en vez de comerse la sardina, se comerían a su cuidador, para espanto de los niños. Y es que cuando uno sabe quién es, se transforma inevitablemente en un sujeto, mientras que los delfines del zoo, hoy por hoy, son meros objetos (de diversión). A ver si hablamos con propiedad.

dilluns, 6 de juliol del 2009

Lógicas nacionalistas

LÓGICAS NACIONALISTAS

Arnaldo Otegi, que en la práctica actúa como representante del brazo político de ETA, acaba de afirmar que nos dirigimos a un mundo peligrosamente autoritario. ¿Es impresionante o no es impresionante? ¿Y quiénes son los autoritarios, los que votan o los que pegan tiros en la nuca? Pues los que votan, mire usted. Parece ser, siempre según Otegi, que si alcanzaran el poder los que ponen bombas en los supermercados (actividad antiautoritaria donde las haya) el mundo sería un paraíso de libertades.

Yo no estaba en el Hipercor cuando en junio del 87 decenas de cuerpos y de miembros saltaron por los aires en el pasillo de los detergentes, pero no sé si me atrevería a calificar el espectáculo de antiautoritario. Precisamente lo he buscado en internet, por si hubiera olvidado algo, y las fotografías le ponen a uno la carne de gallina. Murieron 21 personas y 45 resultaron gravemente heridas, 22 quedaron inválidas. Puro antiautoritarismo.

Yo no he reventado nunca al arrancar mi coche por la mañana, para ir al trabajo. A mí no me ha saltado una pierna por los aires, ni un brazo, ni media cara. No he sufrido en mi propia carne los beneficios del antiautoritarismo. El mismo Otegi da las ruedas de prensa de cuerpo entero y no de cuerpo presente, como las víctimas de la liberalidad de ETA. O sea, que hay algo que no encaja, al menos desde el significado que le da uno a las palabras. A lo mejor, cuando Otegi se queda solo saca del cajón un látigo y se da en las nalgas hasta sangrar, para disfrutar un poco de su propia concepción del antiautoritarismo. Pero eso no es nada frente a la posibilidad de quedarse sordo o ciego o paralítico, o muerto, pum, pum.

Lo curioso es que observas atentamente a Otegi mientras se expresa (es un decir) y llegas a la conclusión de que habla completamente en serio. Para él, las instancias judiciales europeas (no digamos las españolas) nos conducen a cien por hora a formas de autoritarismo insoportables. ¿Y cómo enfrentarse a esa peste? Pues como lo hace ETA, coño. Coges la pistola, sales a la calle, ves pasar a un hombre con su hijo de la mano, te acercas a él por la espalda y le pegas un tiro en la nuca. Al niño le escupes, para no gastar munición. Lógica nacionalista.

divendres, 3 de juliol del 2009

Urgencias

URGENCIAS

Un médico dijo muy serio por la tele que la gripe de esa pobre chica, Dalila, se había enmascarado tras los síntomas del embarazo. ¡Qué jodida la gripe, ¿no?, utilizar el cuerpo de una cría encinta como caballo de Troya! Así no la diagnostica ni House. A House, en una situación de alerta mundial por el virus A, le llega una chica con fiebre, dolores en las articulaciones y dificultades para respirar, o sea, con todos los síntomas de una gripe de invierno en pleno verano, y lo primero que le pregunta es si está embarazada. Si está embarazada, le receta paracetamol y la manda a casa. Y si vuelve cuatro veces, como Dalila, cada vez con más fiebre, con más dolores, y con más dificultades para respirar, la manda cuatro veces a casa. Bastante suerte tuvo la chica con que no le dieran con los protocolos en la cabeza, en lugar de aplicárselos, por pesada.

Y si sólo fuera la gripe la que se enmascara... ¿Pero cómo adivinar, por ejemplo, que lo que llamó a la puerta como un ligero estancamiento económico era en realidad una crisis del copón? ¿Cómo distinguir un golpe de Estado de un regreso a la senda constitucional? ¿De qué van disfrazadas las rentas del capital para recibir mejor trato que las del trabajo?

Todo esto por no hablar del pederasta que se presenta en sociedad bajo la apariencia de un obispo o del ladrón que pronuncia discursos de patriota... Así están las cosas: el desparpajo se hace pasar por literatura, los intereses privados por intereses públicos, los pasillos de los hospitales por habitaciones con vistas, la gimnasia por la magnesia, Luzbel por Dios, los chorizos por senadores, las flores de plástico por flores naturales, la ambición de poder por la vocación de servicio, los ejércitos por ONGs, el chismorreo por periodismo... Dalila, coño, ¿a quién se le ocurre quedarse embarazada en tales circunstancias?

De títulos y estatuas

DE TÍTULOS Y ESTATUAS

Estábamos locos entonces, cuando hicimos a Franco alcalde honorario e hijo adoptivo de Madrid, y estamos locos ahora, al despojarle de esos títulos. Estamos locos todo el rato. Por eso nos gusta jugar a los vestiditos. Ahora te ponemos el verde, ahora el azul marino. El problema es que no tenemos a nadie por arriba que nos diga: ¿Estáis locos o qué? Total, que el otro día se reunieron las autoridades del Ayuntamiento de Madrid y decidieron arrancarle a Franco su vestidito azul de alcalde con su camisita y su canesú. A mí me pareció bien, claro, pues aquel bárbaro no se merecía ningún título honorífico. Pero luego tuve un arranque de lucidez y comprendí que estábamos tontos. Quiero decir que al despojarlo lo homenajeábamos también en alguna medida.

No es lo mismo quitar una estatua de Franco de la vía pública que sacarlo de un archivo. En la vía pública molesta. En los archivos se llena de ácaros. Personalmente, ni siquiera sabía que Franco era alcalde honorífico e hijo adoptivo de la ciudad en la que vivo. No llevo la cuenta de los hijos adoptivos ni de los alcaldes honoríficos. Quiere decirse que de no sacar el ayuntamiento adelante esa propuesta me habría muerto sin enterarme. Ahora, en cambio, sé que lo fue y que dejó de serlo. Además, como la historia está loca, dentro de dos o tres generaciones pueden volver a ponerle los vestiditos respectivos. El otro día, escuchando a los tertulianos hablar del golpe de estado en Honduras, descubrí que más de uno se solazaba con la situación (qué rayos querrá decir solazar). Queda gente así.

Recuerdo perfectamente cuando nombraron a Mario Conde doctor honoris causa por la universidad complutense de Madrid. Se percibía en aquel gesto algo que olía mal, que echaba para atrás, como cuando hay tormenta y los sumideros rebosan. Hubo invitados que durante la ceremonia se llevaron los dedos a la nariz, ahí están las fotografías. ¿Sería conveniente despojarle ahora de tal honor? No estoy seguro, la verdad. Otra cosa es que le hubieran puesto una estatua, sobre todo una estatua ecuestre. No puedo ni imaginar a Mario Conde sobre un caballo, con una mano en las bridas y la otra saludando al público. Bueno, lo peor es que sí puedo imaginarlo.

dimecres, 1 de juliol del 2009

Significados metafóricos y literales

SIGNIFICADOS METAFÓRICOS Y LITERALES

Hasta que se popularizaron los transplantes de cara, ignorábamos que el término «descarado» tuviera un sentido literal. Pero hay, en efecto, gente sin cara como hay gente sin brazos o sin piernas. Metafóricamente, un descarado es un sinvergüenza. Lo curioso es que tener «mucha cara» significa lo mismo. Va a ser verdad, como decía mi pobre padre, que los extremos se tocan. Los padres suelen llevar razón con veinte, treinta y hasta cuarenta años de retraso, lo que constituye un auténtico desastre, pues sólo hay algo peor que una mentira: una verdad a destiempo. En mi infancia, había dos clases de niños: los descarados y los educados. Los educados eran, en realidad, tímidos. Lo sé porque yo era educado. Cuando mis mayores me felicitaban, ignoraban que estaban promocionando mi timidez, mi miedo a la realidad, mi pánico a la gente. En fin la vida.

Ya se han autorizado en España los transplantes de cara. Y hay lista de espera. Las autoridades, para despejar las dudas de los donantes, aseguran que el rostro transplantado no se parecerá al que lo cede, sino al que lo recibe. O sea, que es la calavera la que imprime carácter. El rostro viene a ser como el musgo sobre la piedra: se adapta a sus irregularidades. La misma cara, sobre calaveras diferentes, tiene expresiones distintas. Estos días hemos visto por la tele varios rostros transplantados y aún no quedan muy bien, pero todo se andará. En ese terreno, estamos en la edad de la mecánica. Cuando se llegue a la de la genética, bastará colocar sobre el hueso el gen de la cara para que salga una cara nueva. Lo bueno es que ni siquiera tendrá que ser un gen de ser humano. Cuando a una mosca le pones el gen de un brazo, fabrica un ala, porque el gen sabe que en ese contexto orgánico es lo que toca. Del mismo modo, si sobre una calavera humana pones un gen de mosca, sale un rostro como el mío, o el de usted, no se ofenda, no estamos tan lejos de las moscas. Lo sorprendente, como señalaba al principio es que una expresión (ser un descarado) nazca como metáfora y evolucione hacia la literalidad, pues lo normal es lo contrario. Dentro de nada, llamar a alguien descarado será políticamente incorrecto. Protestarán las asociaciones de la gente sin cara.