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divendres, 24 de novembre del 2006

Mi escritor favorito

MI ESCRITOR FAVORITO

He seguido con curiosidad un concurso de la tele, llamado Supermodelo 2006, en el que varias chicas muy jóvenes se disputaban un trono fantástico cambiándose de ropa cada poco. El programa tenía algo de documental de la naturaleza, aunque faltaba la voz narradora que explicara los comportamientos de las personas que participaban en él. Admiro la vida de las modelos y la capacidad de dibujar sobre la pasarela todo un alfabeto misterioso. Muchas veces imagino que escriben con sus pies frases que no sabemos interpretar. Una vez fui a la Semana de la Moda, en París, y escribí un reportaje que figura entre mis preferidos. Aprendí mucho hablando con aquellas mujeres delgadas.

Quizá por eso, lo que más me sorprendió del concurso citado más arriba era la absoluta falta de cultura de sus participantes. Exhibían un vocabulario y unas construcciones sintácticas que desde mi punto de vista deberían estar reñidos con ese mundo de celofán y gasas. Daba la impresión de que los responsables del concurso habían elegido a las chicas más ignorantes y con peores maneras. Su nivel, se mirara por donde se mirara, resultaba deplorable. Por lo que a mí respecta, una modelo ignorante es como un tenista sin brazos. Quizá la fascinación del programa residía en que era un desfile permanente de tenistas sin brazos, de pianistas sin dedos, de filósofos sin cabeza. Visto así, el espectáculo tenía algo de barraca de feria. No concursaban personas, sino monstruos.

Ayer leí una entrevista con María José Gallego, la ganadora. En un momento dado, la Supermodelo 2006 aseguraba: «Ahora me falta algo de cultura, seguir las noticias, saber quién es mi escritor favorite.» Quiere decirse que ha empezado la casa por el tejado. En todo caso, se refería a la cultura como a una prótesis con la que dar el pego. Necesito saber quién es mi escritor favorito. La frase no tiene desperdicio. Quizás a estas alturas le hayan dicho ya quién es su escritor favorito y su metal pesado favorito y su cocinero favorito. En otras palabras, la cultura como barniz. Jamás creí que se pudiera desfilar sin saber quién era el escritor favorito de una, pero parece que sí.

Talio

TALIO

Talio El País 24.11.2006 Hoy vamos a hablar de un elemento químico de la tabla periódica. No pregunten qué es un elemento químico ni qué es la tabla periódica porque así no hay forma de avanzar. Basta con saber que se trata de un metal maleable y que se corta con un cuchillo porque posee la consistencia al dente del estaño. En cuanto a su punto de fusión, señalar que es más bajo de lo esperado (tampoco pregunten quién esperaba que fuera más alto), lo que significa que es líquido en un intervalo amplio. Su símbolo es Tl y, su número atómico, 81, seguido del plomo. Si se quedan con hambre, añadiremos que al contacto con el aire pierde el brillo metálico que le caracteriza y se empaña, adoptando un gris azulado semejante al plomo.

¿Es o no es un metal interesante? Supongamos que está usted leyendo la página de contactos del periódico, donde quizá busca a su media naranja, y que tropieza con un ser humano, hombre o mujer, que además de pertenecer a la tabla periódica, afirma de sí que es maleable, y que se corta con un cuchillo debido a que posee la consistencia dolorosa del estaño. Luego añade que su punto de fusión es más bajo de lo esperado, lo que significa que es líquido en un intervalo amplio, casi nada. Personalmente, ya me habría enamorado. ¿Cómo no hacerlo de una mujer que es líquida en un intervalo amplio? Pero no es todo: imagínese que la persona del anuncio asegura que su número atómico es 81 y que al contacto con el aire pierde el brillo que le caracteriza y se empaña, adoptando un gris azulado semejante al del plomo. Dios mío, ¿hay de verdad en el mundo una persona con todas esas cualidades morales?

Pues estamos hablando del talio, que en su versión criminal es un veneno inodoro, incoloro e insípido que ha estado a punto de acabar con un ex agente de la KGB que investigaba el asesinato de una periodista rusa. El mundo es muy difícil de entender, cada día más, pero a veces, en medio de la oscuridad, surge un relámpago de sentido. Así, te enteras de que un ex agente de la KGB ha sido envenenado con talio, te pica la curiosidad, vas a la enciclopedia y resulta que leyendo las virtudes morales del talio adivinas el perfil del hombre o la mujer a los que estás destinado. Qué raro es todo.

dimecres, 22 de novembre del 2006

Sangre y lapsus

SANGRE Y LAPSUS

Sangre y lapsus Levante 22.11.2006 En la antigüedad era muy frecuente sangrar por la nariz. Ya no, ignoramos por qué. Lo cierto es que la sangre venía siempre en tu ayuda: en medio de la clase de matemáticas, por ejemplo, cuando el profesor estaba a punto de sacarte a la pizarra. A veces, incluso, era el profesor el que sangraba. Evoquemos la escena: de repente alguien sacaba el pañuelo del bolsillo, se lo llevaba a la nariz y miraba hacia arriba, para contrarrestar los efectos de la fuerza de la gravedad. Qué tiempos. La nariz sangraba cuando ella quería. Según unos, se debía a un exceso de presión; según otros, a un exceso de glóbulos rojos. Todos, en fin, lo atribuían a un exceso, aunque lo más probable es que se debiera a una carencia.

El lapsus freudiano se parece a este tipo de hemorragias inesperadas. Está uno hablando tranquilamente y de súbito le sale algo que no quería. El problema del lapsus freudiano es que, en vez de ayudarte a escapar de una pregunta incómoda, provoca más. Tal le ocurrió el otro día a Tony Blair, que bajó la guardia en una entrevista y afirmó sin querer que la invasión de Irak había sido un desastre. Inmediatamente, intentó contener la hemorragia de verdad que se desprendía de sus palabras. Pero ya era tarde. Se le quedó al pobre toda la pechera manchada de una verdad que daba lástima ver. Con todo, lo sorprendente es que la noticia sea que Blair ha reconocido el error. La noticia es que, pese a las evidencias, Aznar y Bush continúen en sus trece.

Aunque para hemorragia, o lapsus, el del vídeo del PP sobre la inseguridad ciudadana actual. Al parecer, se les escaparon unas imágenes terribles del Gobierno de Aznar. Lo peor, cuando te sangra la nariz, es fingir que no te sangra, sobre todo si estás en un acto público. Mariano Rajoy hizo como que no se había dado cuenta y arruinó una conferencia sobre seguridad. Las narices y la conciencia son muy suyas, actúan cuando quieren. De ahí el dicho «no me sale de las narices». De ahí también la existencia del lapsus freudiano, tan rico en significados. Para las hemorragias, lo mejor es ponerse un poco de hielo en la nuca. Para los lapsus, permanecer en silencio.

divendres, 17 de novembre del 2006

Granjas de moscas

GRANJAS DE MOSCAS

La agricultura y la ganadería, ahora prácticamente desaparecidas de nuestro campo de visión, permitieron al hombre establecerse en un sitio y contemplar las puestas de sol desde su sillón preferido. Resultaba fantástico disponer de una vaca lechera en la habitación de al lado y de un campo de trigo a la puerta de casa. Desde esa perspectiva, el andar de un sitio a otro parecía un atraso. La granja es uno de los grandes inventos de la humanidad, pues pone al alcance de tu mano los huevos para el desayuno, las alubias para la comida, el tocino para la cena y el pollo asado (o casi) para los domingos y fiestas de guardar. Por si fuera poco, el granjero y su esposa eran gente sencilla, afable, capaz de darte de comer durante dos semanas a cambio de un poco de conversación. Resulta asombroso que no existiendo ya la granja propiamente dicha, continuemos disponiendo de todos los beneficios que nos proporcionaba.

Los nuevos granjeros son muy raros. Cultivan peces, por ejemplo. ¿Qué es eso?, preguntas al pasar por delante de un edificio grande, húmedo, un poco siniestro. Es una piscifactoría, te contestan. Mire usted, un rodaballo criado en esas condiciones tiene que ser un rodaballo triste. Quizá tenga las mismas proteínas, incluso el mismo sabor que un rodaballo alegre, pero da aprensión hincarle el diente, igual te transmite la tristeza. También hay piscifactorías abiertas en el mar, a modo de cárceles donde las merluzas encerradas ven pasar a las merluzas libres al otro lado de las rejas. Tampoco es muy alentador.

Pero la granja más extraña es la de las moscas. Parece mentira que pudiendo criar vacas o caballos, incluso ovejas, nos haya dado por las moscas. Cuando las moscas se hacen adultas, las sueltan dentro de los invernaderos, para que polinicen con sus patitas, yendo de acá para allá, los pimientos, los tomates y las fresas. Y cuesta un ojo de la cara cada mosca, no se crean, porque, si no, tendría que polinizar usted manualmente, lo que resulta agotador. Quiere decirse que el objetivo de las granjas de moscas es bueno, y necesario, pero no me negarán que resulta un poco raro. Granjas de moscas. Si hasta da grima oírlo.

Utilidades

UTILIDADES

Anda por ahí una Asociación Profesional de la Usabilidad cuyos promotores exigen el advenimiento de abrelatas sencillos, de teteras funcionales, de mandos a distancia comprensibles y así de forma sucesiva. Se les podría reprochar la invención del término usabilidad, de embarazoso uso, pero ellos mismos se han adelantado a las críticas explicando que lo han alumbrado adrede, para que el público comprenda lo molesto que es tener cosas con las que no sabes qué hacer (con "usabilidad" ocurrirá lo mismo que con la bicicleta estática: que acabará en el trastero). El argumento nos parece poco consistente, como si alguien fabricara una rueda cuadrada para hacernos comprender las virtudes de las redondas. Sabemos que lo que define a la rueda es rodar. Confiesen, en fin, que han puesto usabilidad porque se les ha escapado. No pasa nada.

Lo que le vemos a la Asociación Profesional de la Usabilidad, además de la torpeza lingüística, es poco horizonte, pues relega su ámbito de actuación al mundo de los objetos. Está bien exigir que los cuchillos corten, desde luego, y que los bolígrafos escriban y que las regaderas rieguen. Nada complace más al usuario de una escalera que ésta tenga escalones o, al de un tenedor, que disponga de púas. Es muy de agradecer que los preservativos preserven y que los paraguas puedan abrirse (y cerrarse, por cierto). Y no siempre es así, lo reconocemos, porque también los objetos tienen su carácter, su idiosincrasia, por decirlo con una palabra poco usada, y con frecuencia nos hacen la vida imposible o nos dejan sin dedos.

Pero quizá una asociación partidaria de la usabilidad debería preguntarse también por qué, llevando veinte siglos creando estupendos sistemas filosóficos, tenemos tantas dificultades a la hora de aplicarlos. ¿Por qué, disponiendo de más teorías económicas que de dinero, no hemos resuelto aún la lacra de la pobreza? ¿Por qué hay democracias que queman al cogerlas por el mango? ¿Por qué hay decálogos a los que les sobran diez puntos? Una idea inhábil puede hacer más daño que un sacacorchos mal concebido. Una paradoja sin instrucciones de uso puede hacer incomprensible la visita de Obiang. No todo es abrir latas. Buenos días.

dimecres, 15 de novembre del 2006

Plataforma 10 minutos

PLATAFORMA 10 MINUTOS

Miles de médicos de la Seguridad Social se han puesto en huelga exigiendo poder dedicar diez minutos a cada paciente. Como ahora les dedican cinco o seis, la huelga se ha notado poco. ¿Qué diferencia hay entre cinco y cero?

-Buenos días, doctor.

-Buenos días. Usted dirá.

-Llevo varios días con unas molestias en este lado, aquí, ¿qué hay aquí?, ¿el hígado?

-El hígado, sí.

-Pues va a ser el hígado. Me da como pinchazos.

-¿En algunos momentos determinados del día?

-No, va y viene sin pauta alguna.

-¿Bebe usted?

-Un vaso de vino en las comidas.

-¿Y hay algún antecedente de enfermedades hepáticas en la familia?

-Que yo sepa, no.

-Verá -añade el médico-, lo suyo sería que le hiciera una exploración manual, pero entre que escribo la ficha, se desnuda, le exploro y me contesta al cuestionario, nos vamos más allá de los cinco minutos que tiene asignados. De modo que lo mejor es que se vaya.

-Por lo menos, déme una pastilla.

-¿Qué clase de pastilla?

-Me gusta el Trankimazín.

-Pues tome dos, pero no se lo diga a nadie.

Si los médicos se ponen en huelga para pedir diez minutos, ¿qué hacían hasta ahora? Es como si los escritores reclamaran la capacidad para usar la sintaxis.

-¿Y cómo escribía hasta el momento?

-Pues del mismo modo que usted atendía a sus pacientes.

Leo que se ha creado una asociación de médicos llamada Plataforma 10 minutos, que parece el título de una novela de ciencia ficción. ¿Todo esto es la realidad? ¿Qué cuentan entonces las novelas?

diumenge, 12 de novembre del 2006

El agente de la KGB

EL AGENTE DE LA KGB

Recibo un correo electrónico de una mujer rusa llamada Ekaterina. Dice que es la segunda vez que se dirige a mí para enumerarme sus cualidades personales, que son las siguientes: es romántica y femenina, encantadora y dulce. Es fácil de llevar y tiene buen corazón. Se esfuerza siempre en ser natural y detesta la hipocresía y la mentira. Considera que la decencia es la más importante de las virtudes. Quiere a sus padres mucho y les está muy agradecida. A continuación me formula las siguientes preguntas: ¿Por qué estoy interesado en una mujer rusa? ¿Qué es lo más importante para mí en las relaciones? ¿Encaja ella en el perfil que busco? ¿Me gustaría que habláramos por teléfono? ¿He estado alguna vez en Rusia? ¿Tengo planeado visitar Rusia? ¿Estoy interesado en mantener relaciones serias con una mujer rusa?

El mensaje quiebra mi ritmo de trabajo. Supongo que lo habrán recibido 200.000 europeos y americanos, entre los que me cuento. Soy un pez dando vueltas alrededor de un anzuelo. Hay a mi alrededor otros 199.000 usuarios de Internet considerando la posibilidad de morder la carnaza. Pero no creo que haya entre ellos uno solo que valore las virtudes de Ekaterina. Eso suponiendo que Ekaterina no sea un espía de la KGB, una menor malvada, o un monje de clausura ruso que ha encontrado el modo de entrar en la red a través de una grieta abierta en la pared de su celda. ¿Por qué íbamos a estar interesados en una mujer rusa? ¿Y por qué no? En las páginas de contactos de los periódicos hay mujeres que dan una gran importancia a su origen. Chica de Cuenca, dicen, o de Segovia. Madurita de Cantabria.

Qué complicado es todo. No es la segunda vez que se dirige a mí. Ekaterina lleva un mes dándome la lata. Todos los días envío a la papelera de reciclaje un par de correos suyos. Pero qué pasaría si yo fuera un anciano solo, pobre, con su pensión de la Seguridad Social y un gato. ¿Creería que Ekaterina es Ekaterina? ¿Picaría el anzuelo? ¿Viajaría a Rusia para conocer a sus encantadores padres? ¿Entraría a mi edad en esa dimensión de la realidad de la cita a ciegas? Posiblemente sí. Las Ekaterinas del universo y los agentes de la KGB tienen un gran futuro.