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dimarts, 16 de maig del 2006

Vamos mejorando

VAMOS MEJORANDO

«Inversores modestos», tal es la expresión más utilizada para referirse a los damnificados de Afinsa y Fórum. Quiere decirse que eran, en su mayor parte, gente que había ahorrado con mucho esfuerzo lo que ahora acaba de perder. Una vez más, la historia se repite porque la economía de mercado consiste, precisamente, en que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Sucedió hace unos años, de forma legal, en la bolsa. El asunto funciona de este modo: usted tiene un dinerito debajo del colchón, o en la cuenta corriente. Un día, en la boda del hijo del vecino, alguien le dice al oído que esos ahorros están siendo devorados cruelmente por la inflación y que debería mover su dinero para que produjeran algo. Usted es un hombre conservador, prudente, pero, cuando no es el vecino, es el cuñado el que ridiculiza su postura:

-Ese dinero, bien invertido en la bolsa, se habría multiplicado ya por siete.

El caso es que usted, para no sentirse un idiota, acaba cediendo a las presiones especuladoras del entorno. En ese instante, por hache o por be, la bolsa se viene abajo y con ella miles de inversores modestos (también hay formas legales de arruinarse). Lo de Afinsa y Fórum estaba muy bien montado porque sus vendedores hablaban de «bienes tangibles», es decir, que, a diferencia de los de la bolsa, se podían tocar.

-Usted dispondrá en todo momento de su colección de sellos. Y los sellos, históricamente, siempre se han revalorizado.

La expresión bien tangible era muy tranquilizadora. Y de eso se trataba, de que usted se fuera confiando poco a poco hasta entregar todo su capital a una inversión absurda, porque, digámoslo de una vez, no hay nada más absurdo que adquirir estampitas con la efigie de la reina de Inglaterra. Estamos en un mundo absurdo, ya lo sé, y quizá convenga invertir en disparates. Pero hay disparares y disparates. Si hasta la palabra filatelia suena a perversión sexual. En cuanto a la justicia, ha llegado con diez años de retraso, lo que no es mal un récord. En el caso de Marbella tardaron treinta. Vamos mejorando.

diumenge, 14 de maig del 2006

Rarezas

RAREZAS

Tengo un amigo que, en vez de oír voces dentro de su cabeza, escucha de vez en cuando el ruido de una cisterna al vaciarse. El hombre está tranquilamente en su casa, tomándose un yogur, cuando de repente, ¡zas!, alguien tira de la cadena en el interior de su bóveda craneal. El ruido es tan intenso que con frecuencia tiene la impresión de que su cabeza es la cisterna. Como es lógico, no muestra ningún interés en visitar las cataratas del Niágara ni ninguna extravagancia natural semejante. Las descargas se producen en cualquier momento del día o de la noche. Si es por la noche, se despierta sobresaltado y no concilia el sueño hasta que el depósito se colma de nuevo. El proceso de llenado es menos agresivo que el de vaciado, pero dura más.

Como estas cosas no suelen ir a mejor, mi amigo ha empeorado. Desde hace algún tiempo, una vez que la cisterna se llena, escucha también el ruido de una puerta y el de unos pasos a lo largo de un pasillo. Él deduce que pertenecen al usuario del cuarto de baño en el que sucede todo. Parece que después de tirar de la cadena, el hombre (o quizá la mujer), tras subirse los pantalones o bajarse la falda, abandona el cuarto de baño y se dirige desde él a alguna dependencia del resto de la casa en la que sucede todo. Los pasos dejan de sonar a los treinta o cuarenta segundos de haberse iniciado. A veces son ágiles y secos, como si los pies que los produjeran fueran calzados con unos zapatos de suela dura, y a veces borrosos, como si esos mismos pies se hubieran calzado unas zapatillas de cuadros. En todo caso, atendiendo al ritmo, parece que se trata siempre de la misma persona.

Mi amigo no vive. Ya no le molesta tanto el ruido de la cisterna como el no saber nada del sujeto que se mueve por el interior de su cabeza como Pedro por su casa. Yo le digo que, si tiene paciencia, tal vez la alucinación continúe creciendo y cualquier día de éstos escuche hablar a la misma persona que ahora se limita a andar por ella. Pero la verdad es que me da pánico que lo averigüe porque, no me pregunten por qué, creo que soy yo.

divendres, 12 de maig del 2006

Zoo

ZOO

Soñé que iba de la mano de mi madre a un zoológico de oraciones gramaticales donde nada más entrar, a la derecha, dentro de una jaula con los barrotes oxidados, reposaba la siguiente frase: "Me duele la cabeza". Aunque mi madre la repetía mucho, me impresionó verla enjaulada, quizá porque no había comprendido hasta ese instante su auténtico significado. De súbito, dentro de mi cabeza apareció otra cabeza dolorida, en una relación semejante a la de las cajas chinas. La frase, en la jaula, permanecía dormida, de modo que golpeé los barrotes para llamar su atención. Entonces se incorporó con un estremecimiento y comenzó a ir de un lado a otro. Al caminar cambiaba las palabras de sitio: la cabeza me duele, duéleme la cabeza, me duele la cabeza... Mi madre, temblando, dijo entonces: "Salgamos de aquí, hijo mío".

Enseguida advertí que las frases estaban distribuidas temáticamente. Ahora nos encontrábamos ante una serie de jaulas ocupadas por oraciones absurdas. En la primera haraganeaba la siguiente: "El mejillón no tiene ingles". Mamá la observó durante unos segundos con expresión de perplejidad y luego me instó a salir también de allí como si se tratara de un sitio inconveniente para un niño. "Además", añadió, "lo que no tiene el mejillón es cabeza". "¿Entonces es mentira que no tiene ingles?", pregunté. "Ni ingles ni cabeza", respondió irritada, "pero que no tenga ingles es normal". A mí me dolían las ingles con la frecuencia con la que a mi madre le dolía la cabeza, pero no me pareció el momento de confesarlo.

Buscando un lugar menos comprometido, fuimos a dar con el foso de las frases hechas, que se parecía al de los monos en la vida real. Había cientos de frases correteando de acá para allá ante el asombro de los niños. Me dio mucho asco, por razones evidentes, "en boca cerrada no entran moscas", así que tiré con fuerza del brazo de mi madre, pero ella se enfadó mucho y me pidió que intentara disfrutar de aquellas oraciones vulgares como los demás niños. Argumenté entonces que me dolía la cabeza y ella me observó preocupada como si aquella visita estuviera resultando un error. "No se te puede llevar a ningún sitio", concluyó, y me desperté.

dimarts, 9 de maig del 2006

La ruleta rusa

LA RULETA RUSA

La ruleta rusa Levante 09.05.2006 Cada familia española tiene un arma, o dos, en el garaje de su casa. El arma se llama coche. Las familias que no disponen de garaje abandonan el arma en la calle con el gesto cansado con el que el policía se desprende de la sobaquera al entrar en su piso. Así que hay armas en todas partes: en las viviendas, en las plazas, en las alamedas, en los sótanos de los grandes almacenes... Las autoridades piden que las utilicemos con prudencia, tal es su obligación, pero no se puede estar jugando a todas horas con una pistola sin que de vez en cuando se dispare. En EE UU, donde la posesión de rifles es tan legal como la de automóviles, los rifles organizan de vez en cuando una carnicería porque ésa es su vocación. Sin embargo, no prohíben los rifles. Allá ellos.

Nosotros no prohibimos los coches. Nos limitamos a recomendar prudencia en su utilización. Ahora, con la mejor de las voluntades, se ha puesto en marcha una campaña dirigida a sensibilizarnos acerca de los accidentes absurdos de cada fin de semana. Se trata de que esas muertes nos escandalicen tanto como cualquier otra. Pero es inútil. El coche cumple entre nosotros la misma función que las armas en EE UU. Son el símbolo de nuestra riqueza, de nuestra independencia, de nuestro poder sexual. No podemos renunciar a él sin sentirnos un poquitín castrados, como los estadounidenses no pueden renunciar a las pistolas sin perder algo de su virilidad. La vuelta al transporte público está bien para los discursos, pero no para el día a día. Por eso, cada mañana jugamos a la ruleta rusa con los modelos de tracción a las cuatro ruedas. Nos gusta la ruleta rusa. Hagan campañas a favor del cinturón de seguridad, pero no se pongan ñoños con los muertos.

Lo curioso es que esas armas que guardamos en el garaje están alimentadas con un líquido precioso, el petróleo, que procede de países a los que ni entendemos ni nos entienden. Cada año, nos asombran las muertes que produce la peregrinación a La Meca. Pero nosotros vamos a La Meca todos los días de la semana, aunque los puentes más, con las consecuencias que revelan las estadísticas. Es todo muy confuso.

diumenge, 7 de maig del 2006

Media conspiración

MEDIA CONSPIRACIÓN

Me encontré en la calle con un amigo de la juventud y nos fuimos a tomar un café. Me dijo que estaba muy contento porque había escrito media novela. Le felicité, augurándole una alegría todavía mayor cuando la terminara.

-No voy a terminarla -dijo-, el proyecto era escribir media novela.

No supe qué decir. Normalmente, la gente quiere grabar un disco, no medio; o realizar una escultura, no la mitad; o dirigir una película entera.

-¿Y qué vas a hacer ahora? -pregunté ingenuamente.

-Escribir otro medio libro, pero esta vez de ensayo. Voy a hacer medio ensayo sobre la mitad de las cosas.

-Lógico -apunté.

-De lógico nada. Es sólo medio lógico. No entiendo la manía que tiene la gente con las cosas enteras.

-Bueno -apunté con prudencia-, se trata de un afán explicable.

-Pues los médicos aseguran que si comiéramos la mitad de lo que necesitamos viviríamos más. Si pasar hambre de pan es bueno, por qué no va a ser buena el hambre de novela.

He dicho que se trataba de un amigo, pero lo cierto es que mi relación con él fue siempre un poco complicada. Los dos queríamos ser escritores, pero manteníamos puntos de vista muy distintos sobre la literatura. Al terminar los estudios, la vida nos dispersó y no había vuelto a saber nada de él.

En un momento de la conversación comenzó a meterse con mi carrera literaria. Me acusó de pequeño burgués por escribir novelas enteras y cuentos enteros y artículos enteros. Para no discutir le di la razón y se enfadó aún más, porque, según él, le debía haber dado sólo la mitad de la razón. Como es lógico, pagamos a medias y nos despedimos a la mitad, sin darnos la mano, con una especie de hasta luego. Ya en casa, le relaté el encuentro a mi mujer y le hizo mucha gracia. «Estará medio loco», añadió, cuando era evidente que se trataba de un loco entero, lo que me puso en guardia sobre una conspiración universal contra la completud. Lo malo es que yo mismo me corregí de inmediato, reduciendo el caso a media conspiración, para no parecer paranoico.

divendres, 5 de maig del 2006

Matrimonios

MATRIMONIOS

Los matrimonios entre las palabras son más sólidos que los del Hollywood actual. Echas un vistazo al periódico y ahí están, envejeciendo juntos, términos como uranio enriquecido, despliegue militar, memoria frágil, asignatura pendiente, banda armada, seguridad privada, gas natural, guardia civil, páginas amarillas, realidad nacional, inyección moral, consejero delegado, comunicado oficial, inflación anual... Inflación, por cierto, es bígama, pues se la ve mucho también con subyacente. No es el único caso, pero sí uno de los más activos: hay días en los que aparece copulando con anual en la primera página y con subyacente en la segunda, es que no para. En cualquier caso, sería muy de agradecer que todos estos matrimonios hicieran un intercambio de parejas para alumbrar uniones más estimulantes: militar frágil, guardia amarillo, uranio moral, memoria enriquecida, seguridad civil...

Aunque no todos los matrimonios entre palabras son tan convencionales. Ayer encontré un trío: "Proyecto Gran Simio". Estos enlaces de tres palabras, sin ayuda de preposición o artículo que les ayude a articularse, constituyen rarezas muy interesantes. Proyecto Gran Simio. Sorprende la naturalidad con la que se pronuncia, la sencillez con la que sale de la boca, lo que quiere decir que los tres vocablos se llevan bien. Tal vez no se trate de un trío sexual, sino de una familia. Posiblemente, proyecto sea hijo de simio, que es a su vez cónyuge de gran. Ello explicaría la ausencia de conflicto. He aquí, en cualquier caso, un ejemplo de convivencia verbal del que, con la que está cayendo, deberíamos tomar nota.

Pero no es la única rareza con la que he tropezado esta semana. Así, entre los matrimonios convencionales, de sólo dos palabras, descubrí uno completamente nuevo, al menos para mí. Se trata de "inteligencia seductora". Di con él en la contraportada de La Vanguardia. Inteligencia venía metiéndose en la cama hasta ahora con voces tales como diabólica, emocional, aguda, incluso con militar, pese a la incompatibilidad aparente, pero jamás con seductora. Me gusta este nuevo maridaje, inteligencia seductora. Lo que hace falta es que pase de la gramática a la realidad. Y que sea para bien.

dimarts, 2 de maig del 2006

Las tardes muertas

LAS TARDES MUERTAS

Uno siempre pensó que había más muertos que vivos, que los muertos eran una especie de océano, mientras que los vivos apenas superábamos el tamaño de una charca. Había un cierto consuelo en el hecho de que al morir ingresabas por fin en algún tipo de mayoría. Pero he echado cuentas y creo que estaba equivocado; es posible que los muertos hayan sido, hasta ahora al menos, minoría respecto a los vivos. Quizá en los últimos tiempos, con el crecimiento desmesurado de la población, hayamos comenzado a igualarnos. Lo único seguro es que los muertos, siendo muchos o pocos, mandan más que los vivos. No ha habido cultura en la que no se les consultara a la hora de tomar decisiones importantes. Lo curioso es que respondían. Los muertos casi siempre responden.

Tengo un amigo que llevaba 20 años escribiendo una novela. El año pasado, por estas fechas, falleció su madre. Tras el funeral, mi amigo se puso a escribir de forma disciplinada y ayer mismo me entregó el original, por si me apetecía leerlo.

-¿Para quién has escrito esta novela?

-Para mi madre.

Mientras su madre estuvo viva, no la obedeció en nada. Pero la noche de su defunción se le apareció en sueños y le ordenó que terminara ese libro al que llevaba media vida dando vueltas. La novela es mala, pero eso no significa nada a los efectos que estamos discutiendo. Aquí hablábamos de la influencia de unos sobre otros y lo que queda demostrado es que los muertos influyen más en los vivos que al revés.

Todo esto me ha hecho pensar en las tardes muertas. No he llevado una contabilidad muy precisa, pero creo que en mi vida hay más tardes muertas que vivas. Dada mi edad, me sobra perspectiva para saber cuáles han sido realmente importantes. Y las importantes son las tardes muertas. Ellas han preñado a las vivas. Las tardes vivas, sin el consejo de las tardes muertas, habrían sido tardes desastrosas, tardes zombis, por entendernos. Qué raro es todo, cada día más.